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lunes, 21 de octubre de 2024

Raquel Mingo

A Un Beso De Perderte


Raquel Mingo - A Un Beso De Perderte

A veces para curar tu alma rota solo hacen falta unos besos con sabor a confianza.

Lariel nunca imaginó que cuando asistiría a aquella fiesta benéfica en el Waldorf Astoria en lugar de sus padres su vida cambiaría para siempre. De ser una niña mimada que lo tenía todo -una carrera, una familia estupenda, un prometido guapo y con dinero, y un futuro prometedor en el mundo de la música- pasó, en cuestión de horas, a ser la esclava sexual de un depredador, un loco, un asesino, que no dudaría en usarla una y otra vez para su placer, en nombre de un amor sucio y corrupto.
Jassmon no podía creerlo. Aquella joven que le devolvía la mirada desde la fotografía que sujetaba con dedos trémulos no era otra que la que le tenía obsesionado desde hacía meses. Y ahora que por fin disponía de un nombre que ponerle al rostro se enteraba de que estaba desaparecida, probablemente muerta.
Pero él no encabezaba los periódicos cada semana como uno de los hombres más poderosos del mundo sin motivo. Iba a encontrarla, porque esa muchacha dulce, alegre y valiente se le había metido dentro como ninguna otra, y nada ni nadie sería capaz de arrebatarle a la mujer de sus sueños...

Descubre cómo es posible enamorarse en el desierto de Arabia, incluso perseguidos hasta la extenuación, enfrentados a tormentas de arena, en una lucha constante por salvar la vida, y sin poder fiarse de nadie, a través de una historia desgarradora, repleta de coraje, lealtad y cómo no, amor en estado puro.

Raquel Mingo

Las Hijas Del Monstruo


Raquel Mingo - Las Hijas Del Monstruo

«Me he pasado media vida sintiéndome menospreciada, así que mis aires de grandeza están totalmente justificados».

«La soledad me engulle y, por mucho que me esfuerce, jamás dejaré de sentirme hambrienta del reconocimiento de los demás».

«Me aterran los hombres. El que más, él».

Somos hermanas, pero nuestra relación no aguantaría una leve sacudida.

No tuvimos infancia.
Descubrimos el miedo antes de saber pronunciarlo.
Nuestras cicatrices son feas y profundas, aunque invisibles al ojo humano.
Lloramos entre risas, para que el mundo no se nos caiga encima.

Y es que no todos los monstruos viven debajo de la cama. Algunos te dan besos de buenas noches y te llaman hija mía...

Raquel Mingo

El Club De Los Seductores


Raquel Mingo - Para Hacer Contigo Lo Que Quiera 1

Primera entrega de la serie «El club de los seductores».

Romántica novela sobre un hombre vengativo que se enamora irremediablemente de una joven rebelde y valiente.

El marqués de Rolagh sabe muy bien qué papel juega su esposa en su vida. Ella es el pequeño y afilado bisturí con el que seccionará la carótida de su más encarnizado enemigo, el propio padre de la joven, una vez que se haya cansado de jugar con él.
Sin embargo, después de conocerla se siente deslumbrado por su impresionante belleza, su sensualidad innata, su innegable inteligencia, incluso su fortaleza, su valor y su rebeldía constante. Pero su empeño por destruirla -y con ello al hombre que se lo arrebató todo años atrás- , no mengua ni un ápice, a pesar del abrasador deseo que lo consume cada vez que respira su adictivo aroma a gardenias.
Lady Ailena se ve forzada a casarse con aquel extraño, arrogante y protector a partes iguales, temiendo haber escapado de un padre dominante para terminar en las garras de un marido cruel y obsesivo. Mientras lucha por sobrevivir a sus continuos abusos y a la pérdida de todo cuanto fue importante para ella alguna vez, tratará de no permitir que la pasión que él le despierta se convierta en algo más.
Algo que probablemente le permitiría aniquilarla...


Raquel Mingo - Cállate Y Bésame, Tonto 2

Llega la segunda entrega de «El club de los seductores».

La continuación de la serie romántica histórica que los lectores de Raquel Mingo estaban esperando.

Una mujer indomable, un hombre sin escrúpulos y el fuego incontrolable de su pasión siempre dispuesto a devorarlos.
Alexandria Sant Montiue es demasiado intrépida, rebelde y apasionada para su propio bien. Alocada y temeraria dirían algunos. Soberbia e inconsciente, le reprocharían otros.
A solas, frente al espejo, ella solo ve a una joven que persigue un sueño imposible en la época en la que vive: encontrar el amor y ser feliz.
Por desgracia, llevar ciento cincuenta mil libras colgadas del cuello como si fueran un bonito collar de diamantes que complementara sus vestidos no ayuda nada a su causa, sino que atrae a lo peor del género masculino a postrarse a sus pies, en un intento por convencerla de que un batir de sus largas pestañas basta para enamorarlos, mientras que ellos cuentan mentalmente los billetes que su dote les reportará a sus mermadas rentas.
Darian Cronwell ha heredado el condado de Stembland tras la muerte de sus padres, pero en lugar del cuantioso patrimonio que tanto la sociedad como él mismo daban por sentado, solo es dueño de un montón de deudas y cientos de empleados descontentos. A la sociedad ha conseguido burlarla hasta ahora, aunque él no se engaña, si no quiere terminar pidiendo limosna en la calle tendrá que recurrir al manido recurso de casarse con una heredera. Y cuando conoce a la descarada, orgullosa y vibrante mujer de cabellos rubios y ojos de color miel tiene claro que en ella puede encontrar la solución a sus problemas económicos y una compañera sensual y atrevida que le caliente la cama.

Cuando parece que Rian ha conseguido todo lo que desea, su tempestuosa mujercita, la continua intervención de la familia política y los dichosos amigos de ambos, y el destino -esa arma de doble filo en cuanto te atreves a darle una oportunidad- pueden conseguir que haberse decidido por Alexia por encima del dinero haya sido la mayor equivocación de su vida...

Raquel Mingo

 Ellos Eligen Y Ellas Deciden


Raquel Mingo - Ni Tan Mala Como Piensas, Ni Tan Buena Como Deseas 1

Mi nombre es Paula Ariza, aunque al pulverizabragas al que me beneficio —cuando no estoy esforzándome en hacerle la vida imposible— le gusta llamarme Maléfica, pirada u ordinaria, entre otras lindezas. Nunca lo admitiré, pero mi favorito es rubita, sobre todo cuando me lo susurra al oído mientras está hundido en lo más profundo de mi matriz.

Nuestra relación es compleja y he tenido que vérmelas con él en papeles tan variopintos como el de hijo despechado y vengativo, el de jefe tirano y manipulador, el de amante generoso y ardiente, y sí, alucinad: el de maridito tierno y amoroso como el pan Bimbo recién abierto.

Qué puedo decir, salvo que vivimos en una montaña rusa donde las emociones están a flor de piel…

Y a veces, sin querer, dejo ver que no soy tan mala como él piensa.

Soy Brenell Lorrigan, presidente de Lorrigan Starring Publications, Inc., aunque si le preguntáis a ella os dirá que prefiere tildarme de Innombrable, gilipollas o empotrador. Y sí que la empotraba, varias veces al día, contra la pared más cercana, en el duro suelo, sobre la primera mesa que encontrara, o en un baño público, de camino a nuestros respectivos despachos, que se encuentran a unas pocas plantas de distancia en el mismo edificio de oficinas. Y lo hago a menudo, no creáis. Esa mujer me pone como una puta moto.

Por desgracia, no solo en el plano sexual; en el día a día la ahogaría con su propio fular de Carolina Herrera hasta que esa preciosa carita de porcelana se volviera de un subido tono morado. Porque si como empleada es un horror, como dueña de su propia revista resulta un puñetero grano en el culo, y como esposa dedicada y abnegada, en fin… Los dos minutos que duró aquello me encantó, por eso busco la manera de no perderla.

Incluso aunque tengo claro que nunca será tan buena como desearía.

Juntos somos una puta locura. Pero es nuestra locura de amor...


Raquel Mingo - Ni Tan Mala Como Piensas Ni Tan Buena Como Deseas 2

¡Holi! Me llamo Martina y soy influencer (o bloguera, según mi madre) en la revista de una amiga. No tengo por qué trabajar, puesto que soy una niña bien, pero creo firmemente en la amistad. Y en Dios, en las firmas de alta costura y en los orgasmos múltiples. Esto último fue la razón por la que dejé a mi perfecto novio (otro disgusto para mami) y busqué con ahínco el placer que se me había negado durante años. Y vaya si me estoy resarciendo… Incluso mi vecino me echa en cara que mi dormitorio parezca una parada de taxis. ¿Será… zopenco? Ni que el suyo fuera el retiro del dalái lama.En cuanto al amor… Hace tiempo que me prendé del abogado más arrogante y mujeriego del mundo, aunque estoy convencida de que ese hombre no es para mí. ¿Que por qué lo sé? Pues, caris, porque no soy tan tonta como parezco…

Soy Creigton, el tipo por el que suspira la monjita y, quitando mi trabajo, mis amigos y mi familia, no hay nada que me tome en serio. Si me preguntaran con cuántas mujeres he estado, mi respuesta sería contundente: «No tengo ni puta idea. Muchísimas, pero no consigo recordar a ninguna». Sin embargo, cuando vi a Martina por primera vez, algo dentro de mí aceptó que ella marcaría un antes y un después, incluso a sabiendas de que no era mi tipo. Demasiado ingenua, demasiado enamoradiza, demasiado… todo. Es obvio que busca un novio, aunque por la cantidad de tíos que empujan entre sus piernas, más parece que esté elaborando un catálogo de pollas. No sé qué tramará la Barbie Pijirrepipi, pero ya os digo yo que no es tan lista como pretende.

Dicen que los polos opuestos se atraen. Descubramos si es un mito o una realidad...


Raquel Mingo - Ni Tan Golfa Como Aparenta Ni Tan Virtuosa Como Anhelo 3

A estas alturas, ya deberíais saber que soy Adriana, la última de las Tres Solteras de Oro y la única que no ha encontrado a ese maromo impresionante, empotrador nato, que pondrá mi mundo del revés. Y menos mal, porque para arruinarme la existencia ya me basto yo solita.
Mi vida amorosa se parece bastante a la de los tíos: hago lo que quiero, cuando me apetece y con quien me da la gana.
Solo tengo una norma: nunca repito. Entonces, ¿por qué Al Reilly ya me ha hecho gritar de placer media docena de veces?
No solo pertenece a mi círculo de amigos, sino que además es arrogante, soporífero y, para más inri, se niega a admitir que no soy tan golfa como aparento.

Pues solo quedo yo, ¿no? Aldren, el aburrido, el tercer Pichabrava, y el que poco a poco se ha ido sintiendo descolgado del grupo. Los años pasan y supongo que las prioridades varían.
No estoy en contra de los cambios. A mí me gustaría darme de bruces con la mujer de mi vida. El problema es que la que mi corazón desea no es en absoluto la adecuada, porque… ¿cómo va una chica que nunca duerme dos veces con el mismo tío a soñar con una casa con valla blanca, una pareja de labradores y cuatro mocosos corriendo tras ella?
No nos engañemos: puede que en la cama seamos dinamita, y que baste una sonrisa suya para querer postrarme a sus pies, pero Drina nunca será tan virtuosa como anhelo.

Enamorarse es tomar los sueños de la otra persona y convertirlos en propios.

¿Seremos nosotros capaces de tamaño acto de fe?...

Raquel Mingo

 Highlander A La Española


Raquel Mingo - No Pienso Morirme Sin Catar A Un Highlander 1

Tengo veintiséis años, dos empleos, y unas amigas muy locas que me animan a regar la hierbabuena ahora que aún soy joven y atraigo al sexo opuesto. Lo que ellas no entienden es que en mi imaginación (para complicarme más la existencia escribo historias de amor) me veo del brazo de un tiarrón del norte.
Pero no del País Vasco, sino de tan arriba del mapa que ni le entienda cuando, entre besos húmedos y apasionadas caricias, me susurre cosas como «Mo ghraidh» o «tha gaol agam ort»… Las fanáticas de Outlander sabéis por dónde voy…
Yo lo que quiero es un highlander para mí solita.
Y resulta que cuando lo encuentro, pues que sí, que me mantiene todo el jardín en flor, pero también es un mentiroso y un manipulador.
Así que aquí estoy, en un nuevo trabajo que me va a costar la salud, con una novela a medias, y muy desatendida en ciertos aspectos que ahora que los he catado, me parecen esenciales. Y encima lo estropeo todo enamorándome de ese escocés de pacotilla...


Raquel Mingo - Tú Tan Highlander Y Yo De Chanel 2

Érase una vez… No, así no. En una decisión trascendental… Tampoco, nena. Salí por patas… Para ser de letras, esto lo empiezas fatal. A ver, Natalia, céntrate.

He dejado en stand-by mi fascinante y estupendísima vida en Madrid para meditar sobre por qué esa existencia tan guay me parece una mierda hedionda, antes de que acabe asfixiándome por completo.

Supongo que una forma cojonuda de entrar en Escocia es estrenando el coche de alquiler contra el piojoso vecino de mis queridos amigos. No lo hice aposta, ¿vale? Aunque si antes del inaccidente hubiera compartido dos palabras con él (o incluso el aire, vaya), le habría pasado por encima con las cuatro ruedas y habría dado marcha atrás para rematarlo.

El jodido highlander es un gañán engreído y pretencioso que se cree un regalo de los dioses o algo así. Personalmente, me da náuseas (en serio, me he hecho la prueba de embarazo cuatro veces, por si el imbécil de Roberto podía cagarla en algo más. Pero está claro que mi afección viene del ascazo que me produce el Highglande).

El multiverso, mis amigos, un karma muy cabrón, las malditas ovejas y hasta el jodido Jamie Fraser se confabulan para entrecruzar nuestros caminos, a pesar de mis hercúleos esfuerzos por esquivarlo. Y es que Kieran, por sorprendente que resulte, parece empeñado en encontrarme.

Maldito highlander, ya te he atropellado. ¿Qué más quieres de mí?...

Raquel Mingo

Los Peligros De Enamorarse De Un Libertino


Raquel Mingo - Prometí Destruirte, Amor 1

¿Es posible ordenarle al corazón que deje de sentir?
¿Prohibirle enamorarse? ¿Negarle el deseo de ser correspondido?
Se puede intentar acallar la pasión, el ansia, incluso el poder del amor, pero nunca conseguirás detener su latido desbocado, ese que revela que te estás engañando.
Kana de Trarr, heredera al trono de Traguian, vive consumida por el odio y la sed de venganza hacia el único hombre al que se ve capaz de amar. Ha hecho una promesa, y aunque su corazón grite de pena, no dudará cuando tenga en sus manos la vida de aquel que traicionó a su familia. Por eso, fiel a sí misma, consigue poner en jaque al príncipe Reskan en varias ocasiones, incluso llegando a herirle de gravedad, a pesar de que en cada intento su determinación se tambalea, pues ese hombre cada vez se parece menos al monstruo en el que se empeña en convertirle y más al joven al que un día creyó querer.
Reskan Cetriar no solo no pudo olvidar nunca a la muchacha de ojos violetas y melena negra azabache a la que se vio obligado a abandonar en un lejano país tantos años atrás, sino que ahora, la mujer en la que se ha convertido domina sus pensamientos y sus fantasías nocturnas.
Enredados en una maraña de sentimientos encontrados donde los celos, la intriga, el rencor, la codicia y el amor lo condicionan todo, Res hará lo que sea necesario para proteger y volver a conquistar a Kana... Incluso dejarse matar...


Raquel Mingo - No Puedo Dormir Contigo, Cariño 2

Unas inocentes partidas de ajedrez… que se volverán muy indecentes.
-Si yo gano obtendré un beso.
-¿Y qué gano yo si pierde?
-¿Y si le digo que a cambio le ofrezco enseñarle algunos de los muchos placeres físicos a los que una señorita como usted no tiene acceso?

Dicen que hay un tiempo y un lugar para todo.
Después de largos meses recluida por propia voluntad en un reducto de paz y protección, aislada incluso de familiares y amigos, puede que haya llegado el momento de que Helailla vuelva a la vida que la reclama a pesar de ella misma, y de la que un día renegó por miedo y decepción.
Supuso que tras un terrible revés del destino jamás sabría lo que se siente al ser amada, pero he aquí que hay un hombre arrogante y terriblemente sexual que se niega a darse por vencido a pesar de sus constantes negativas. Él parece no entender que es mercancía dañada, y en su lugar la llama su princesa… Y ella empieza a querer claudicar.
Keylan Lorian, duque de Storncrass, conocido popularmente como el Insaciable, se detiene, tras un serio percance, en casa de una doncella de hielo y sin saber cómo, todas las bases de su bien cimentada existencia se desmoronan en cuestión de días.
Ella es mucho más de lo que aparenta, y si hubiese prestado atención a algo más que a su encantador cuerpo, a su esquiva sonrisa, o a sus grandes y brillantes ojos grises…
El apellido Cetriar debiera haberle dado una buena pista del terreno fangoso en el que se está metiendo, pero está demasiado mareado por esas curvas de vértigo, a la vez que se esfuerza por ocultarle sus más oscuros secretos. Aquellos que no solo le destruirían a él, sino a toda su familia, incluida la diosa dorada a la que, a pesar de todo, no puede evitar decidir conquistar…