lunes, 21 de octubre de 2024

Raquel Mingo

 Highlander A La Española


Raquel Mingo - No Pienso Morirme Sin Catar A Un Highlander 1

Tengo veintiséis años, dos empleos, y unas amigas muy locas que me animan a regar la hierbabuena ahora que aún soy joven y atraigo al sexo opuesto. Lo que ellas no entienden es que en mi imaginación (para complicarme más la existencia escribo historias de amor) me veo del brazo de un tiarrón del norte.
Pero no del País Vasco, sino de tan arriba del mapa que ni le entienda cuando, entre besos húmedos y apasionadas caricias, me susurre cosas como «Mo ghraidh» o «tha gaol agam ort»… Las fanáticas de Outlander sabéis por dónde voy…
Yo lo que quiero es un highlander para mí solita.
Y resulta que cuando lo encuentro, pues que sí, que me mantiene todo el jardín en flor, pero también es un mentiroso y un manipulador.
Así que aquí estoy, en un nuevo trabajo que me va a costar la salud, con una novela a medias, y muy desatendida en ciertos aspectos que ahora que los he catado, me parecen esenciales. Y encima lo estropeo todo enamorándome de ese escocés de pacotilla...


Raquel Mingo - Tú Tan Highlander Y Yo De Chanel 2

Érase una vez… No, así no. En una decisión trascendental… Tampoco, nena. Salí por patas… Para ser de letras, esto lo empiezas fatal. A ver, Natalia, céntrate.

He dejado en stand-by mi fascinante y estupendísima vida en Madrid para meditar sobre por qué esa existencia tan guay me parece una mierda hedionda, antes de que acabe asfixiándome por completo.

Supongo que una forma cojonuda de entrar en Escocia es estrenando el coche de alquiler contra el piojoso vecino de mis queridos amigos. No lo hice aposta, ¿vale? Aunque si antes del inaccidente hubiera compartido dos palabras con él (o incluso el aire, vaya), le habría pasado por encima con las cuatro ruedas y habría dado marcha atrás para rematarlo.

El jodido highlander es un gañán engreído y pretencioso que se cree un regalo de los dioses o algo así. Personalmente, me da náuseas (en serio, me he hecho la prueba de embarazo cuatro veces, por si el imbécil de Roberto podía cagarla en algo más. Pero está claro que mi afección viene del ascazo que me produce el Highglande).

El multiverso, mis amigos, un karma muy cabrón, las malditas ovejas y hasta el jodido Jamie Fraser se confabulan para entrecruzar nuestros caminos, a pesar de mis hercúleos esfuerzos por esquivarlo. Y es que Kieran, por sorprendente que resulte, parece empeñado en encontrarme.

Maldito highlander, ya te he atropellado. ¿Qué más quieres de mí?...

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