Los Hermanos West
Eileen Wilks - Una Fria Preposici贸n 1

El enigm谩tico Jacob West era conocido como «el hombre de hielo» por su modo de hacer negocios: planeaba cada movimiento con total precisi贸n, y siempre ten铆a 茅xito. As铆 que, cuando supo que necesitaba una esposa para asegurarse la herencia, plane贸 hacerse con la mujer perfecta: Claire McGuire. Aquella bella, aunque vulnerable mujer, acept贸 la proposici贸n porque necesitaba desesperadamente la protecci贸n que Jacob pod铆a proporcionarle. Pero, aunque el amor fuera algo prohibido, era imposible ponerle freno a la pasi贸n… De pronto Jacob descubri贸 que su futura esposa estaba provocando en 茅l unos sentimientos para los que no estaba preparado. ¿Ser铆a posible que el feroz empresario se hubiera dejado vencer por el amor?...
Eileen Wilks - La Promesa 2

A Maggie Stewart le bastaron unos minutos para hacer flaquear al soltero m谩s empedernido… y m谩s sexy. Sin embargo, su matrimonio ten铆a fecha de caducidad: s贸lo durar铆a hasta que Luke West consiguiera su cuantiosa herencia. El apuesto jinete hab铆a prometido no dejarse llevar por lo que sent铆a por su esposa ya que por nada del mundo quer铆a poner a Maggie en una situaci贸n comprometida. Sin embargo ella hab铆a prometido provocar en su esposo el m谩s irrefrenable deseo para, finalmente, ofrecerse como recompensa… con una condici贸n: que su amor no durara s贸lo una noche, sino toda la vida...
Eileen Wilks - La Tentaci贸n 3

Si la hab铆a despertado un ruido, en aquel momento no o铆a nada; solo la
alterada respiraci贸n de Sor Mar铆a Elena en la otra cama. Frente a ella, la m谩s
completa oscuridad. La que solo puede encontrarse en un lugar remoto, muy
lejos de la civilizaci贸n.
A.J. mir贸 hacia la puerta. No pod铆a ver nada.
Afortunadamente. Si alguien iba a buscarla de noche, y podr铆an hacerlo,
tendr铆a que llevar al menos una linterna.
Cuando mir贸 hacia la ventana solo pudo ver el trocito de cielo que se
colaba por las rendijas que hab铆a entre los tablones. Los hombres de El Jefe
hab铆an colocado esos tablones cuando la encerraron, una semana antes.
Una semana. Por la ma帽ana, llevar铆a all铆 exactamente siete d铆as esperando
al hombre al que llamaban El Jefe. El que decidir铆a si ella iba a vivir o morir.
Pero si los comentarios de sus guardianes eran ciertos… solo decidir铆a c贸mo
iba a morir...










