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jueves, 27 de junio de 2024

Jos茅 Ignacio Velasco Montes

El Asesino Del Tarot 


Jos茅 Ignacio Velasco Montes - El Asesino Del Tarot 

Inteligente, activo, culto, habilidoso y con una buena situaci贸n econ贸mica, Eulogio vive independiente tras la muerte, un tanto extra帽a y no demasiado lejana, de su madre; 茅sta era una mujer dominante que le ha tenido muy controlado desde que el paterfamilias falleciera hace ya bastantes a帽os en un accidente.
Como la mayor铆a de los esquizoides, tiene una inteligencia superior a la media. Se encuentra bajo tratamiento de un buen psiquiatra; el profesional, ingenuamente, cree tenerlo compensado, ya que lo vigila en revisiones peri贸dicas, de las que se muestran satisfechos los dos pues s贸lo existe lo que el paciente cuenta.
Pero lo que el psiquiatra cree, no es la realidad. Eulogio lleva una doble vida de la que no es demasiado consciente, dado que no sabe gran cosa de su duplicada personalidad. Su vida peligrosa no la muestra m谩s que cuando recibe 贸rdenes. Es entonces que aparece su otro comportamiento, e inicia lo que le han encargado, aspecto que 茅l cree que es la realidad. Pero esas ideas, s贸lo son reiteradas alucinaciones, que considera y vive como absolutamente ciertas. 
Eulogio se comunica con un personaje de la baraja del Tarot. Y se ha enamorado de ella. Es “La Emperatriz”, el naipe n煤mero III, que le da 贸rdenes, y le encarga misiones que debe cumplir para que ella le conceda su amor f铆sico, como le ha prometido: compartir el lecho con ella para siempre. Y es algo, le repite, asegur谩ndole que cada d铆a tiene esa vida m谩s pr贸xima por su buen hacer. 
La situaci贸n, la excitaci贸n de sus pensamientos, le produce un aumento de feromonas, y 茅stas un enardecimiento sexual que le llevan a estar cada vez m谩s interesado y dependiente de ella. A cada misi贸n, le sucede otra, que realiza m谩s perfecta todav铆a. Esos aciertos perfeccionistas, le muestra que “ella” y su amor por 茅l, le abre cada d铆a un poco m谩s las puertas de su dormitorio, lo que le llevaran a su lado, como le indica en cada ocasi贸n a pesar de que ni siquiera le ha visto a煤n el rostro y todo se reduce a un di谩logo entre ambos.
Su trabajo es el homicidio de una persona que encaje con uno de los personajes de los Arcanos Mayores de la Baraja del Tarot de Marsella. Cada nuevo protagonista, hace que Eulogio lo busque, lo encuentre, lo estudie y lo asesine finalmente. Pero sabe, que cada uno de ellos debe concordar exactamente con lo que le ha encargado su amor invisible: la Emperatriz. 
Al final de cada trabajo, le indica que est谩 muy satisfecha, pues todo lo realiza dentro de la m谩s absoluta perfecci贸n, por lo que el premio: su cuerpo y su alma, lo tiene cada vez m谩s cerca y m谩s deseoso de recibirle.
Combatiendo a Eulogio por sus acciones de asesino en serie, cada d铆a m谩s atrevidas y que no pueden evitar, ni intuir d贸nde y qui茅n ser谩 la v铆ctima, hay un grupo de polic铆as, psiquiatras, antrop贸logos forenses, la mejor tarotista del pa铆s, y un psic贸logo experto en perfiles, que tratan de entender la mente del asesino, pero la irregularidad de su conducta y de sus acciones, les mantienen sin un objetivo que utilizar para dar con su paradero.
Sin embargo, del conjunto de las acciones por ambas partes, se va estrechando el cerco, del que con su habilidad en no dejar huellas, va escapando el “Asesino del Tarot”, como le llama la prensa. 
Eulogio, descarado y narcisista, se permite escribir, informar a los peri贸dicos y mandar fotos de sus victimas asesinadas, comentar y opinar de diversos aspectos de su trabajo e insultar a la polic铆a, a la que tacha de absolutos in煤tiles. 
Ha indicado adem谩s que la palabra asesino no le gusta, puesto que 茅l es “El ejecutor del Tarot”, pues lo hace por 贸rdenes recibidas. Es un t铆tulo que acepta la prensa, y que en breve tiempo va un poco m谩s all谩 en la designaci贸n del popular asesino. En las revistas acaba us谩ndose para su t铆tulo, cada d铆a m谩s conocido, como “El ejecutor loco del Tarot”...

Jos茅 Ignacio Velasco Montes

La Azarosa Vida De Un Alquimista


Jos茅 Ignacio Velasco Montes - La Azarosa Vida De Un Alquimista

En esta novela se expone la historia de un lejano alquimista, Bellido Velo, que vivi贸 en la edad media, un eslab贸n de una familia de alqu铆micos que, en una reiterada tradici贸n familiar, creyeron siempre estar a punto de conseguir la taumaturgia de lo deseado, esperanzados en la acumulaci贸n de conocimientos tra铆dos, cuando no robados, de los m谩s diversos puntos de la Europa medieval, Oriente y 脕frica, con los que realizar la “Gran Obra” y obtener el deseado oro.
El citado protagonista, que no tiene vocaci贸n de alqu铆mico, trata de establecer un nuevo camino, personal y algo distinto, pero cercano a las ideas familiares y, a la vez, muy alejado de las normas impuestas por el tatarabuelo de su tatarabuelo, el iniciador de un gremio tan secreto como limitado en exclusiva a su familias.
Para ello, Bellido, viaja por el mundo conocido en esas fechas, persiguiendo lo que para 茅l no es una quimera, sino un arquetipo que lleva impreso en su alma y que es lo que le impulsa incansable hacia delante, m谩s lejos, m谩s alto y sin miedo a las consecuencias de lo que le pueda ocurrir por su interminable peregrinaci贸n, contactando con un mundo lleno de secretos y misterios.
Sin embargo, en el decurso de sus viajes, en contacto con otros viajeros, de mentalidades afines y a la vez discrepantes, con otras visiones no s贸lo de la alquimia, sino tambi茅n de la espiritualidad, de la 茅tica y de la m铆stica, se le abre un horizonte distinto del que persigue.
La vida cotidiana misma, con sus golpes y ense帽anzas, aciertos y errores, le hace derivar en sentidos que no ten铆a previstos, como encontrar el amor libremente, y no el que le ser铆a impuesto por el inter茅s de su familia, para que todo permanezca dentro del secreto familiar, como siempre ha sucedido...

Jos茅 Ignacio Velasco Montes

Pilotos En La Gran Guerra


Jos茅 Ignacio Velasco Montes - Pilotos En La Gran Guerra

La «Gran Guerra» es el nombre, al menos literariamente, pero que ha quedado fijo y universal, de la Primera Guerra Mundial; esa absurda, como todas las guerras, matanza desenfrenada de personas, durante la cual y a posteriori, muchas cosas cambiaron de forma radical.
En la primera guerra mundial se empieza a luchar sin ver al enemigo, a distancia, dentro de trincheras o con minas subterr谩neas con las que volar las trincheras enemigas: no era s贸lo otra guerra, sino tambi茅n otro mundo.
Todo hab铆a evolucionado, aunque muchos no lo supieran, o tal vez no lo quisieran ver.
Trincheras, ametralladoras, barreras de alambradas de espinos, tantas que lleg贸 a decirse que la infanter铆a «mascaba alambres de espinos»; la artiller铆a de gran potencia y precisi贸n; los globos cautivos, y los dirigibles m谩s adelante, que espiaban los movimientos del enemigo y daban direcciones exactas de tiro a esa artiller铆a citada; el uso de gases venenosos y asfixiantes; la presencia de los primeros carros de combate, los «tanques», como se los llamaba, que los hab铆a de varios tipos, como el modelo Mark I ingl茅s, el Renault FT-17 franc茅s o el Sturmpanzerwagen A7V alem谩n, etc茅tera, en contraste con la escasa utilidad de una caballer铆a que empezaba a quedar obsoleta y periclitada, pero que se sigui贸 utilizando por su velocidad comparada con la de los soldados pedestres como enlaces.
Motocicletas, bicicletas y peque帽os carros arrastrados por perros, incluso para transportar heridos, as铆 como mensajes enviados con palomas mensajeras, formaban parte del cambio, al que hay que unir los recientes inventos como el de Marconi: su radio y la utilizaci贸n del cada d铆a m谩s perfeccionado tel茅fono de trincheras.
La aparici贸n de nuevas armas, despreciadas inicialmente por la falta de imaginaci贸n de esos altos jefes, arrugados y ro帽osos por el paso del tiempo, y con un desprecio inconsciente de una realidad que no consegu铆an entender, que les llevaban a ordenar cargas a la bayoneta frente a centenares de ametralladoras de muy alta velocidad de tiro, m谩s de 600 disparos por minuto, que cortaban los avances y las vidas de centenares de soldados que acomet铆an, a pecho descubierto, con la 煤nica protecci贸n de sus distintos uniformes y el escaso metal en las solapas del escudo de su unidad, del arma o del cuerpo al que pertenec铆an.
Del mismo modo, se tardaron en entender las muchas posibilidades de la aviaci贸n, no s贸lo como arma de combate, que fue algo tard铆o, sino incluso por sus amplias ventajas al realizar fotograf铆as y reconocimientos desde lo alto, aportando una rica informaci贸n de las posiciones y los movimientos del enemigo.
La ceguera general sobre la aviaci贸n, lleg贸 hasta el punto de negarles a los pilotos la posibilidad de saltar en paraca铆das si el avi贸n era derribado, pues los c贸modos jefes, lejos de las l铆neas de fuego, pensaban que los pilotos saltar铆an ante la menor dificultad en el vuelo.
Es por ello que, salvo escasas excepciones, un avi贸n tocado era sin贸nimo de piloto muerto y en otros modelos, como los biplazas, tambi茅n el ametrallador, o el observador, y por eso, entre los pilotos y sus mec谩nicos, se dec铆a: «mata o muere».
Es, en esta novela, el estudio de la vida de los pilotos, m谩s c贸moda y limpia que la de los que combat铆an con los pies en el suelo, pero igual de peligrosa, pues como hemos dicho, el piloto s贸lo ten铆a dos opciones: «matar o morir».
La formaci贸n de los nuevos pilotos, prepar谩ndolos para entrar en la lucha y conseguir sobrevivir, es uno de los aspectos de la novela, al lado de las relaciones sociales, el amor, los permisos, la vida de las enfermeras en los hospitales y un interesante grupo de aspectos de la vida en aquellas fechas entre los a帽os 1914 y 1918, el tiempo que dur贸 la conflagraci贸n en la que, cuando se firma el armisticio y la guerra termina, el n煤mero de bajas, entre los dos bandos es de 37.
508.
686 humanos, de los cuales los muertos son 8.
538.
315, siendo el resto: heridos y lisiados...