Me Llaman La Chata Aguayo
Armando Ramírez - Me Llaman La Chata Aguayo

La Chata Aguayo es el alma de la Soledad, la calleque corre a espaldas de Palacio
Nacional. Lideresa indiscutible de los vendedores ambulantes, la
Chata sabe mejor que nadie que en la calle hay para todos, pero quees celosa; que nunca falla, y si falla «esporque eres maje».
De adolescente, la anémica y apática Chata sólo iba del catre alzaguán de la vecindad. Ahí aprendió viendo la calle y su fauna.
Luego lo viviría todo: la vez que perdió con el Chalío—el incurable Scherezadode la Merced—, los hijos, el abandono, la soledad libre en lossalones de baile, las golpizas con los uniformados o con su propiogañán, el arrobo místico ante el Presidente, las amenazas de los«doctorcitos»en el poder durante los últimos sexenios. La Chata es transa, peroderecha porque reparte… y porque «nimodo, el hambre es más».
La Chata es hocicona, aunque «mejorle haces como el sordomudo: hablas cuando te conviene y escuchas sindecir pío».
En un áspero, sinuoso, netísimo, absorbente monólogo, la Chata vio conveniente hablar en este libro. El lector sale igualmente ganón...


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