Lady
Claire Phillips - Lady Hope 1

Abandonada apenas unos días antes de su boda por su prometido que, con la ayuda y asentimiento de sus propios padres, la cambiaba por su propia hermana, Marian de Gremby dio un giro a su vida marchando a la propiedad que le hubieron dejado sus tíos alejándose de su familia, sus recuerdos e incluso de sí misma. En su nuevo hogar descubrirá qué es el amor y lo que éste puede lograr. Pero no todo será tan fácil. Habrá de luchar contra secretos, mentiras y engaños que la harán dudar de todos y todos y quizás renunciar a sus nuevos sueños y esperanzas.
Aquiles, Marqués de Reidar y futuro duque de Chester, lo tenía todo; Atractivo, fortuna, altas dosis de temeridad y seguridad en sí mismo que le reportaban la envidia y el respeto de sus congéneres masculinos y los suspiros y entregados brazos de cualquier dama que se propusiere. o eso creía. Sí, lo tenía todo, o eso creía. Solo una joven terca, cabezota y completamente ajena a su encanto le abrirá los ojos a la verdad. Le faltaba lo único que nunca hubo buscado y que, sin embargo, era lo único que deseaba; el amor de la única mujer destinada a ser su terca pareja...
Claire Phillips - Una Dama Para Lord Latimer 2

urora Stevenson vivía alejada de los oropeles y grandiosas fiestas de la aristocracia y la nobleza que tanto desconocía pues nunca perteneció a ella. Vivía inmersa en su pequeño mundo donde las cosechas, las pequeñas reuniones o fiestas locales y algún acontecimiento familiar constituían las pocas emociones de su existencia. Lo único que ese año parecía sacaría de su rutina por unos días a los habitantes de la zona era el que se rumoreaba podría ser el acontecimiento del año, la unión de las dos familias más prominentes de la zona, el heredero del duque de Frenton, lord Latimer Ruttern y la hija del vizconde de Lindlley, lady Helen. Poco podría imaginarse lo equivocada que estaba respecto a todo lo que le rodeaba, incluida su propia vida.
Lord Latimer Ruttern, heredero del ducado de Frenton se encontraba por fin decidido a unir su vida a una dama que diere cierta tranquilidad y paz a su existencia y también un futuro estable al ducado y al título. Paz, sosiego y tranquilidad eran lo que su mente reclamaba tras los duros años pasados recuperando la fortuna y el nombre del ducado tras los líos y escándalos en que los sumió su alocado hermano menor antes de su regreso de Francia. Tras la batalla de Waterloo, Latimer perdió durante un tiempo la memoria y, con ella, toda consciencia de quién era y de su vida antes de la guerra. Pasado un tiempo en que su familia y amigos le daban por muerto y recuperados sus recuerdos y así su propia persona, Latimer regresó a su hogar encontrándose, sin embargo, a unos padres felices de su vuelta, más también sumidos en un desasosiego comprensible por las actuaciones de su alocado hijo menor, su hermano Crom. Solucionados todos ellos tras algunos años difíciles, deseaba un poco de paz y, quizás, una dama adecuada, con un carácter afable y agradable, se la diere. Quizás lady Helen, hija de lord Lindlley, vecino de la propiedad ancestral de los duques fuere esa dama. Pero ni los planes ni sus deseos eran los que realmente pensaba y menos perseguiría...
Claire Phillips - Tú Serás Mi Lady Pilferer 3

“Tú serás mi lady Pilferer”: Es el tercero de los libros, tras “Lady Hope” y “Una dama para Lord Latimer” que sigue los vaivenes a los que han de enfrentarse ciertos caballeros, ciertos seductores impenitentes, para conquistar el corazón de las mujeres destinadas a ser algo más que sus conquistas si están dispuestos a reconocer en ellas lo que el destino les tiene preparado. En esta nueva entrega, el protagonista no es otro que el vizconde de Glocer.
Todo libertino debía tarde o temprano asentar cabeza. Ese parecía el nuevo credo seguido por sus amigos. Esa idea flotaba dentro de la cabeza de lord Julius, vizconde de Glocer desde hacía unos años. Todos ellos habían crecido en el seno de familias nobles cuyos nombres, blasones y títulos, y las responsabilidades que acarrearían, acabarían recayendo en sus manos de uno u otro modo, pero ello no les hubo impedido convertirse en los favoritos de cuantas mujeres posaban sus ojos en ellos, acarreándoles calificativos como seductores impenitentes, calaveras, libertinos o vividores. Aún con ello, la posición, título y relaciones de todos ellos les permitía ser las piezas a abatir por todas las matronas, mujeres casaderas y padres ansiosos de las islas. Él no huía del matrimonio sin más, pero tampoco estaba deseando atar su vida a cualquier mujer solo para atender unas estrictas normas, pero Julius sabía que su suerte parecía echada y que tarde o temprano el destino le mordería el trasero como había mordido el de sus mejores amigos que poco a poco habían ido cayendo en las redes del matrimonio y lo que era más aterrador, de modo voluntario y entregados de brazos abiertos a la vida sensata y estable de “calaveras redimido” como gustaba a muchas damas tildarlos.
¿Pero cómo podía redimirse cuándo la que parecía convertirse en la obsesión de su vida era más pendenciera, peligrosa y temeraria que él?
Lady Alison Dikon, la menor de las hijas del conde Dillow, era toda corrección, circunspección y timidez a los ojos de todos, especialmente de su familia, pero dentro de ella bullía un deseo de libertad, de justicia, de ayudar a cuántos merecían ser ayudados y protegidos. Pero quizás ella fuere quién más necesitase ayuda, protección y cuidados, por mucho que se negase a admitirlo. Quizás, ese hombre que no hacía más que reprenderla, hacerla enfadar y sacar de ella su lado más rebelde, fuere quién el destino había previsto como su protector...

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