Pagar Para Vivir
Frank Caudett - Pagar Para Vivir

Pocas personas llegaron a comprender a Clive Turner, aunque muchas,
much铆simas, llegaron a temerle.
Quiz谩 porque hombres como Clive Turner existieron pocos,
poqu铆simos, en la violencia y amplia historia del legendario y salvaje
Oeste americano.
No fue un vengador, ni un pistolero, ni un cowboy, ni un sheriff en
realidad, aunque en distintos lugares se le pusiera (o se la pusiese 茅l
mismo) una estrella de lat贸n sobre el pecho que lo acreditaba como tal.
Clive Turner fue, y puede que no seamos del todo exactos al decirlo, un
pacificador.
Pero ni el propio Turner, cuando sucedi贸 aquello, hubiera so帽ado con
ser «eso»... un pacificador. De muy jovencito, cuando apenas contaba
diecisiete a帽os de edad, fue casual testigo de aquello; de una de las miles
de brutalidades que se comet铆an casi a diario en el Oeste. Del asesinato de
dos hombres y dos mujeres que se negaron a entregar el dinero y las joyas
que les reclamaban un grupo de gun-men, rev贸lver en ristre, al pie de la
portezuela de una diligencia. Clive hab铆a viajado hasta Saint Louis,
Missouri, para visitar a los 煤nicos parientes de sus padres que le quedaban,
lo cual hac铆a con cierta frecuencia. Y al regresar hacia Louisville,
Kentucky, ocurri贸 aquel tr谩gico suceso del que fue 煤nico testigo... y del
que no fue v铆ctima al mismo tiempo porque su edad e infantil aspecto
inspiraron a los asaltantes un extra帽o, ins贸lito y poco frecuente
sentimiento de piedad.
S贸lo Clive sobrevivi贸 al asalto.
Semanas despu茅s, ya de regreso a Louisville, Turner empez贸 a
comprender que su lugar no estaba all铆. Se dijo que 茅l era necesario en
muchos, en cientos de lugares. Hasta resultaba inconcebible que un
muchacho de su edad y posici贸n, ya que a la muerte de sus padres se hab铆a
convertido en el heredero universal de los Turner y los Hamilton, pudiera
concebir semejantes pensamientos rebosantes de generosidad, entrega y
altruismo. Pero as铆 sucedi贸 realmente...

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