martes, 24 de marzo de 2020

Frank Caudett

Thelioscope


Frank Caudett - Thelioscope

Los humanos somos proclives al error.
Demasiado, diría yo.
Porque si no nos empeñáramos en reiterar las mismas equivocaciones
un día y otro, es posible que el mundo marchará de otra manera y sin lugar
a dudas hacia otro destino, en distinta dirección.
Pero no he sido llamado para la demagogia facilona ni la retórica
humanista que, al fin y a la postre, nada corrigen y muy poco solucionan.
Recuerdo haberle oído comentar a mi padre —hombre ponderado y
ortodoxo allí donde los hubiere—, con reiterada frecuencia, que el
pensamiento de los más ilustres filósofos, las esencias de los más eruditos
librepensadores, en su día, no habían influido tan siquier en el quehacer
cotidiano de sus vecinos y allegados.
No es, pues, cuestión de adentrarse en figuras filosóficas.
Pero sí de hablar de errores. Concretamente de un error determinado en
el que pienso abundamos é incidimos la mayoría de los mortales y que se
refiere a todo lo concerniente al mundo inconcreto de la ficción aplicada al
futuro.
Está generalizada la creencia de que a la vuelta de diez, cincuenta o
cien años, las cosas han de ser forzosamente distintas. No veo la razón. No
entiendo el porqué tiene que ser así...

No hay comentarios:

Publicar un comentario