viernes, 28 de junio de 2024

Juan Pedro Cosano

Matar Al Tertuliano


Juan Pedro Cosano - Matar Al Tertuliano

Florencio Pat贸n es inspector jefe de la UDEV de la comisar铆a de polic铆a de Pozuelo de Alarc贸n. Odia su nombre y su apellido, ha sufrido un mal divorcio y ha de soportar a un hijo que, sin trabajo y pr贸ximo a la treintena, dedica su tiempo a cazar Pikachus con sus amigotes. Est谩 cansado de su trabajo, tal vez tambi茅n de la vida, espera el pase a la segunda actividad y, en su existencia, hay pocos alicientes aparte de su desmedida afici贸n a las series y a las buenas pel铆culas. Tiene entre quienes lo conocen fama de bebedor, de algo machista y de hacer gala de una cierta radicalidad en sus opiniones.
A su comisar铆a llega una ma帽ana, aterrorizado, Alberto Luis Conesa, c茅lebre presentador de una tertulia televisiva del coraz贸n, para denunciar que a su casa ha llegado un an贸nimo en el que, so pena de muerte, se le conmina a revelar “su secreto”. La investigaci贸n le es encomendada, para su desesperaci贸n, al inspector Pat贸n, que se ve obligado a iniciar sus pesquisas entre gente -periodistas de medio pelo, colaboradores televisivos.- de la que le gustar铆a hallarse lo m谩s lejos posible.
Cuando tres famosos tertulianos televisivos aparecen asesinados y otros se ven obligados a revelar en antena sus m谩s inconfesables secretos, lo que para el inspector Pat贸n comenz贸 siendo una tarea deleznable terminar谩 convirti茅ndose en una investigaci贸n apasionante de la que no desear谩 ser apartado cuando el caso sea asumido por la Brigada Central de Investigaci贸n de Delitos contra las Personas.
Matad al tertuliano es una novela negra que cuenta con todos los ingredientes de las m谩s cl谩sicas intrigas polic铆acas y que tiene un final tan sorprendente como inesperado. Pero es m谩s, mucho m谩s. Es, al tiempo, una cruda radiograf铆a de los entresijos de las tertulias televisivas y una cr铆tica descarnada del periodismo y de los medios de comunicaci贸n. Todo ello con el hilo conductor de un personaje tan odioso como fascinante, ante el que el lector no se podr谩 sentir indiferente...

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