viernes, 11 de octubre de 2019

Sarah Morgan

La Vida Privada De Un Playboy


Sarah Morgan - Una Noche Sin retorno 1

El dinero, el talento y la experiencia en la cama no compensaban un coraz贸n de hielo Fiestas salvajes, mujeres hermosas, interminables horas de trabajo… nada ayudaba al famoso arquitecto Lucas Jackson a escapar de su oscuro y triste pasado. Cuando lleg贸 al castillo de su propiedad en medio de una tormenta de nieve, lo 煤nico que buscaba era el olvido…
Decidida a llevar personalmente unos documentos importantes a su jefe en medio de la tormenta, Emma Gray empezaba a lamentar la misi贸n en la que se hab铆a embarcado. Nunca hubiera esperado que el lado oscuro del normalmente serio y reservado Lucas pudiese generar tan primitiva, poderosa e inapropiada reacci贸n...

Sarah Morgan - En Un Mundo De Jeques 2

La hab铆a hecho derretirse por dentro… antes de destrozarle el coraz贸n
La famosa organizadora de bodas Avery Scott no deber铆a sorprenderse de que su 煤ltimo cliente fuese el pr铆ncipe de Zubran. Decidida a no hacer caso del encanto letal de Malik, hizo una lista de cosas que ten铆a que tener en cuenta:
1. No era la prometida de Malik y su relaci贸n ten铆a que ser estrictamente profesional.
2. La novia que le hab铆an buscado a 茅l podr铆a haber huido, pero para los reyes de Zubran el deber siempre era lo primero.
3. Por muy lujosa que fuese la tienda de campa帽a beduina y por muy ardiente que fuese la pasi贸n, el orgullo le prohib铆a el contacto que ella anhelaba...

Sarah Morgan - Novia Del Guerrero Del Desierto 3

Iba a ser necesario mucho fuego para derretir el fr铆o coraz贸n de su marido Para Layla, princesa de Tazkhan, el matrimonio que su padre hab铆a concertado antes de morir significaba pasar el resto de su vida en cautividad y sufriendo la crueldad de su marido. Tal perspectiva la empuj贸 a escapar y entregarse al jeque Raz Al Zahki, el mayor enemigo de su familia. Raz le exig铆a una cosa a cambio de protegerla a ella y a su hermana. El guerrero del desierto quer铆a que nadie pudiera decir que su matrimonio no era de verdad, para ello tendr铆an que compartir cama como marido y mujer. Quiz谩 ahora estuviese a salvo, pero su coraz贸n no lo estaba tanto...

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