martes, 15 de octubre de 2024

Rafael Salcedo

Inspectores Prendes Y Gabardino


Rafael Salcedo - Muerte En Tentudía 1

Primavera de 1975. Paco Prendes y Manolo Gabardino son dos inspectores de policía pertenecientes a la Brigada Criminal de Sevilla quienes, tras desenmarañar un intrincado caso en el entorno de la alta sociedad de la ciudad, y como consecuencia de un cruce de casualidades, se verán inmersos en la investigación del asesinato de una joven vecina de la localidad pacense de Monesterio, cuyo cuerpo sin vida es encontrado en la cima del Cerro de Tentudía. En equipo, trabajando codo con codo tanto con el juez de Instrucción de Zafra, el médico forense, así como con el comandante de puesto de la Guardia Civil, tendrán que enfrentarse a un escurridizo culpable mimetizado a conciencia, burlándoles a cada paso que dan en pos de la verdad sobre tan vil crimen...


Rafael Salcedo - Sevilla, Una Oración 2

Tras culminar con éxito el caso denominado por la prensa “Muerte en Tentudía” y de regreso a la capital hispalense procedentes de la localidad pacense de Monesterio, los jóvenes y laureados inspectores de la Brigada Criminal sevillana, Paco Prendes y Manolo Gabardino, deberán enfrentarse a un nuevo enigma que envuelve el asesinato de un rico heredero de la alta sociedad en el barrio de “Los Remedios”, amén de aclarar un aparente intento de suicidio de consecuencias inesperadas. Junto a ellos, en esta ocasión contarán con la ayuda de su orondo y peculiar comisario, Antonio Cubillana, dispuesto siempre a darles unos merecidísimos, a su criterio, tirones de oreja; en tanto los tres abren en canal el hermético y complejo entramado social de una de las hermandades de penitencia con más abolengo de Sevilla...


Rafael Salcedo - Sevilla, Mi Amor 3

Sevilla. Madrugada del uno de enero de mil novecientos setenta y seis.
Pepe Luis Álvarez, un vecino del barrio sevillano de Torreblanca, viudo, con una leve cojera y cincuenta y tantos años a sus espaldas, después de terminar la faena sirviendo en un cotillón de fin de año, regresa transitando por las calles vacías en su humilde «Vespino» con el jornal ganado que, en vez de servir para su sostenimiento y el de su precaria vivienda del arrabal, lo lleva como oro en paño para un fin que cada día le hiela el corazón pero que se sobrepone sacando fuerzas de flaqueza, anteponiendo el bienestar de su único hijo veinteañero por encima del suyo propio.
No muy lejos de donde se encuentra él, Eduardo Barrón, un distinguido aristócrata y empresario sevillano de edad casi pareja, hace de anfitrión en su enorme piso del barrio de Los Remedios cuando quienes le han acompañado toda la noche de fiesta deciden terminarla libando los exquisitos espirituosos que éste dispone en su bodega.
En el transcurso de las horas siguientes, tanto uno como otro tendrán que enfrentarse al capricho de sus respectivos destinos que, antes de la amanecida, les someterán a un enérgico vaivén con resultado idéntico y donde la posición social quedará diluida...

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