Las Flores No Sangran
Alexis Ravelo - Las Flores No Sangran

Si alguien decidiera crear una lista de crímenes idiotas, un secuestro exprés en una isla solo figuraría después de un atraco a una comisaría o a un banco de semen, de ahí que constituya, sin duda, la fechoría más absurda del mundo, y eso es precisamente lo que deciden llevar a cabo Lola, el Marqués, el Flipao y el Salvaje en un plan infalible que, además, es muy sencillo de ejecutar. Almenos, sobre el papel. Pero Gran Canaria es una isla rodeada de agua por todas partes menos por una, que se llama Isidro Padrón, un hampón disfrazado de empresario que, a su vez, despacha con un ruso que no tiene nombre y, si lo tiene, nadie lo dice, por lo que pueda pasar. Desbaratar el plan de cuatro malhechores de pacotilla entra dentro de lo factible. Para él, es cosa fácil aunque, también, en teoría. Lo que todos ignoran es que, en apenas veinticuatro horas, ninguno de ellos será como es ahora porque habrán abierto la puerta del infierno.
Mézclese este meollo con ron canario, agítese bien y el lector tendrá como resultado un bebedizo torrencial, explosivo y tronchante de efectos balsámicos. Y es que, si hay novelas que curan, `Las flores no sangran` es una de ellas. El genio de Alexis Ravelo convierte la novela negra en algo maravillosamente abetunado o negruzco, menos oscuro y más humano, con esperanza de sol y lamparones de sangre, pólvora y mojo, de vida al fin: ese charco que nadie sabe pisar sin salir manchado...


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