Corazones Indomables
Emma Green - Corazones Indomables 1

“El reflejo que me devuelve hoy el espejo retrovisor del interior de mi coche me hace sonreír.
Este corte cuadrado y este rubio platinado son las mejores cosas que me han sucedido desde hace mucho tiempo. Desde hace dos años, de hecho. Cuando decidí dejar de ser transparente. Y aún sigo sin acostumbrarme.”...
Emma Green - Corazones Indomables 2

“Sobre la autopista 90 hacia Chicago, mi vida se derrumba de nuevo.
«Voy de camino al juicio. Sigo al hermano de Andrea. El hombre que mató a mi marido.»
Estas tres frases resuenan en mi mente mientras que freno en seco. Las llantas de Chris rechinan sobre el asfalto. Huele a caucho quemado cuando por fin logro detenerme en el acotamiento. Mantengo los brazos tensos y las manos aferradas al volante. Estoy hiperventilando. Veo estrellas. Incapaz de hablar o de mirarlo, solamente intento recordar cómo se respira.”...
Emma Green - Corazones Indomables 3

El hombre a mi derecha ha sabido respetar mi burbuja, mi silencio, mi espacio vital. Desde hace dos días, Dante se conforma con preguntarme si estoy bien, con su voz grave, perfectamente dosificada, y su tono sedoso que no me molesta. Acepta mis movimientos de cabeza y pestañeos como respuesta. Logramos comunicarnos, casi sin una palabra. A veces enciende la radio. Siento que cambia de estación cada vez que es necesario, justo en el segundo en que quiere hacerlo. Ante cada canción de amor. Ante cada reporte de noticias que habla de muertos en la carretera, de parejas que se separan u hospitales repletos. Definitivamente, ese hombre tan callado sabe bien cómo escuchar. De vez en cuando me ofrece una botella de agua destapada, de la cual bebo y luego se la regreso. Me ofrece una barra de chocolate mordida, con el papel todavía puesto para que no se derrita entre mis dedos. Cuando terminé de comer, él recogió el empaque de mi mano sin que tuviera que pedírselo. Estos pequeños detalles me dan ganas de llorar. Pero también es lo único que me ha ayudado a seguir adelante. A no frenar, estacionarme en el acotamiento, salir a vomitar y tirarme a llorar en el piso.”...
Emma Green - Corazones Indomables 4

“Me recuesto de nuevo sobre la cama pero me niego a cerrar los ojos. No quiero volver a ver el accidente, la lámina, el rostro ensangrentado de mi marido muerto. A Dante dejando el lugar como un cobarde, aunque tuviera las mejores razones del mundo. Después de haber dejado que su hermano ebrio chocara a toda velocidad contra el auto de un tipo que no tenía la culpa de nada. ¿Cuántas malas decisiones fueron necesarias para destrozar tantas vidas? ¿Dos, tres? Eso es todo lo que se necesita. Una copa de más. Un hermano menor a quien no le niegan nada. Un acelerador apretado con demasiada fuerza. Un semáforo en amarillo que uno cree poder pasar. Una huida, decidida en algunas décimas de segundo, para limitar los daños, porque uno sigue creyendo que puede salvar el mundo, que debe cargarlo sobre los hombros.
La culpabilidad me sigue carcomiendo, me estruja el corazón y me impide respirar. Cada vez que le hombre Fénix me hace una nueva revelación sórdida intento excusarlo. Cada vez que la razón me grita que huya de él, me aferro un poco más. Cada vez que debería detestarlo, me odio a mí misma por amarlo tanto.”...
Emma Green - Corazones Indomables 5

Mi tenebroso está sumergido en sus pensamientos, con los ojos clavados en el camino frente a él. Estudio por un instante su perfil sublime, intento grabarlo en mi mente, consciente de que nuestro tiempo juntos está contado.
De pronto siento como si esto fuera un mal sueño. De esos que te hacen darte cuenta dolorosamente de las decisiones que debes tomar. Patsy y Russell en la acera de enfrente, representando mi pasado. Sin alegría, sin vida. Este hombre atormentado, tan cerca de mí, sus labios suaves, su piel tatuada, es mi presente. Mi futuro. Y debo protegerlo a toda costa.”...
Emma Green - Corazones Indomables 6

Es un hombre tenebroso, pero no ¡el que ríe al último, ríe mejor!
***
– ¿Disculpa? - me pregunta un tipo en la acera.
Su voz profunda me hace sobresaltar.
– Si quieres el lugar, no te vayas, estoy esperando a alguien... - me justifico maquinalmente sin mirarlo.
– Sí, a mí.
– ¿Perdón?
Esta vez es su mirada obscura lo que me hace estremecer cuando por fin la veo. Sus ojos negros, su intensidad y el hecho de que estos pertenezcan al rostro más hermoso que jamás haya visto. Más viril y más animal no es posible.
– Es a mí a quien esperas - repite sin sonreír.
– ¡Oh, el chico del auto compartido! Sí, por supuesto. Casi te olvido. Bueno, no me iba a ir sin ti. Lo siento, hablo demasiado. Y pienso después. Normalmente hablo sola, así solo me molesto a mí misma. Pero la gente cree que estoy loca. Ese no es tu caso, ¿o sí? ¡Ja ja! En fin, hola...
Termino por abrir la portezuela para salir del auto y dejar de hacer el ridículo. Le ofrezco la mano intentando presentarme.
– Me llamo Solveig Stone, mi segundo nombre es «Siempresola», tengo 25 y... no sé por qué te estoy diciendo todo esto...
– Porque hablas mucho sin pensar. Lo acabas de decir.
Su rostro no tiene ninguna expresión. No hay ninguna emoción al fondo de su mirada color ébano, de no ser por un extraño brillo que me desestabiliza. Lo único que parece decir algo es su ceño fruncido. ¿Pero qué?
***
Después de haber enviudado con tan solo 25 años, Solveig decide dejar lo poco que le queda para recorrer los Estados Unidos de este a oeste al volante de su montón de fierro viejo. El objetivo del el juicio del chofer ebrio que le arrancó al hombre de su vida. Pero antes de eso, la rubia explosiva debe compartir gran parte del camino con Dante, un espécimen que es tan sombrío y atormentado como ella es atrevida y radiante.
El único problema es que al apuesto tatuado y misterioso no le gusta que le digan qué hacer. A solas durante cinco mil kilómetros, ¿cómo podrán estas dos almas tan opuestas y estos corazones insumisos compartir el camino? ¿Y hasta dónde los llevará este road trip ?
***


Hola buenas, mil gracias por esto¡¡¡¡ De casualidad alguien sabe donde conseguir el volumen 6?
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